Empecemos a llamar a las cosas por su nombre...


Foto:Markus Winkler

Vivimos en una sociedad...

Donde a la prostitución le llaman: "la profesión más antigua del mundo". A pesar de que nunca ha sido reconocida como actividad laboral. ¿No os chirría esto?

Donde a las mujeres prostituidas se les llama: "trabajadoras sexuales". Porque llamarles esclavas sexuales puede herir sensibilidades, o hacer saltar las alarmas.

Donde a los puteros se les llama: "clientes de la prostitución".

Donde al pago por sexo se le llama: "consumo de prostitución".

Donde a los proxenetas o explotadores sexuales se le llama: "empresario de la noche", o “Los reyes de la prostitución”

Mujeres y niñas en riesgo de exclusión social son las principales víctimas de la trata. El lenguaje cuenta. Y los medios de comunicación tienen mucho que decir al respecto.


El patriarcado ha conseguido maquillar todos estos términos relacionados con la explotación sexual de mujeres y niñas, y que nos parezca bien.


Si no visibilizamos al proxeneta el estigma recaerá siempre en la mujer.


Empecemos a llamar a las cosas por su nombre.

#AmigaDateCuenta #8M2021

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