La espera que desespera.

“La incertidumbre, frente a las vehementes esperanzas y temores, es dolorosa, pero hay que soportarla si deseamos vivir sin tener que apoyarnos en consoladores cuentos de hadas.” -Bertrand Russell

Foto: Bruce Mars

Frente a una situación vivida como amenazante, nuestro cuerpo se prepara para defenderse activando el Sistema Nervioso Simpático (por cierto, esto de simpático me recuerda al que le puso el nombre al Océano Pacífico, pero de eso hablaremos en otro momento), vayamos al grano y centrémonos en la ansiedad generada debido a la pandemia que estamos viviendo desde hace ya varios meses a nivel mundial.


Primero que nada, debemos saber que la ansiedad como tal es una respuesta adaptativa en la cual nuestro organismo responde ante un peligro o una amenaza, no un trastorno o enfermedad. Se trata de una respuesta fisiológica que nuestro cuerpo tiene ante determinadas situaciones que nos generan alerta o alarma. Por lo tanto, se trata de una respuesta adaptativa a la resolución de un determinado conflicto. Hasta aquí todo bien. Pero, ¿qué pasa cuando este problema se prolonga en el tiempo?


Son muchas las personas que conforme pasa el tiempo comienzan a experimentar cierta reacción de desajuste o problemas emocionales y/o del comportamiento; desarrollados en respuesta a la prolongación del estado de alarma o emergencia. De hecho se está notando un aumento de problemas de salud mental relacionado con la pandemia. Y es que es normal que a estas alturas de la vida seamos muchos los que ya estemos un poco hartitos. Es de esperar que nuestros mecanismos de afrontamiento se resistan.


Habrá quien te diga “piensa en positivo”, “se resiliente”, “de las crisis también se aprende”, “no prestes atención a los pensamientos negativos, no creas en ellos”, blablablá. Pues bien, la ansiedad no siempre está asociada al tipo de interpretación que hacemos de la realidad que nos envuelve, muchas de nuestras preocupaciones son reales (pérdida de seres queridos, desempleo, pérdida de calidad de vida), antes y durante la pandemia. Además, no todo depende de nosotros, ni mucho menos de nuestra “fuerza de voluntad”. La vida es más compleja de lo que solemos pensar, y no todas las causas del sufrimiento son psicológicas. Intentar estar feliz todo el tiempo nos lleva a una negación de la realidad.


A muchos de nosotros la crisis del Coronavirus nos ha arrebatado nuestros planes y proyectos vitales, es normal que nos sintamos ansiosos, frustrados y tristes. Esforzarnos en ser felices y positivos no siempre es suficiente, no se vive de pildoritas de la felicidad, hay que trabajar para comer y pagar gastos. No todos los problemas son de índole individual sino social. Normalicemos las mal llamadas “emociones negativas”.



Frase: https://www.mundifrases.com/frases-de/bertrand-russell/

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