Somos personas, no productos o sustancias químicas.

Actualizado: 5 de nov de 2020


Desde hace algún tiempo vengo viendo o leyendo posts que vinculan la toxicidad con personas. Por ejemplo: “personas tóxicas”, “relaciones tóxicas”, “familia tóxica”, "tipos de madres tóxicas", y un largo etcétera. Con lo rico que es nuestro vocabulario y nos limitamos a utilizar palabras sin sentido solo porque están de moda.

Pero ¿Qué es tóxico?

La definición más completa que he encontrado sobre este término dice: «tóxico es, para los seres humanos y su entorno biológico no patógeno o dañino, toda radiación electromagnética o corpuscular y todo agente químico no infeccioso, de tamaño no superior a una pequeña partícula o fibra, que, tras generarse internamente o entrar en contacto, penetrar y/o ser absorbido por un organismo vivo, en dosis suficientemente alta, puede producir o produce un efecto adverso directo o indirecto en el mismo no manifiestamente relacionado con su temperatura o con una diferencia mensurable de potencial eléctrico». Luego, aunque se diga en forma metafórica la comparación es odiosa. Sobre todo teniendo en cuenta que esas etiquetas van dirigidas a personas.

El caso es que cuando lo pienso retrospectivamente, reconozco que yo misma caí en la trampa de utilizar ese maldito concepto sin darme cuenta, incluso llegué a compartir más de algún post relacionado con ello. Qué vergüenza. Pero bueno, rectificar es de sabios.

En resumen, que ni las “personas tóxicas”, ni las “relaciones tóxicas”, ni las “familias tóxicas” o "tipos de madres tóxicas “existen. Existen personas con comportamientos o conductas molestos no compatibles con nuestros valores. Sería muy reduccionista de nuestra parte etiquetar a alguien por su comportamiento sin tener en cuenta su historia y su contexto. Después de todo, de alguna manera nosotros también somos esa persona insolente para los demás. A menos que seamos perfectos o perfectas. No lo olvides.


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